viernes, 1 de junio de 2012

LA ALINEACIÓN EN EL YOGA IYENGAR





La alineación es uno de los pilares de la práctica en el Yoga Iyengar. A menudo pensamos en alineación en términos de postura corporal y de las diferentes partes del cuerpo durante la práctica de asana (postura). El valor que este aspecto de la alineación tiene equilibrando y protegiendo las articulaciones, músculos, órganos, vasos sanguíneos y tejidos del cuerpo es bien conocido entre principiantes en la práctica de Yoga Iyengar.
Un aspecto quizás menos conocido es la importancia de la alineación con respecto al flujo de la energía en el cuerpo.

En la opinión de maestros de yoga tanto de tiempos pasados como de hoy en día, todos/as nosotros/as estamos construidos como las cebollas, por capas, una sobre otra, llamadas koshas (literalmente “fundas” o “cuerpos”). Las capas externas o capas físicas, forman nuestro cuerpo material, el cual es el más familiar, concreto y accesible.

La siguiente capa, llamada pranamayakosha, es la capa energética. Está relacionada con el Prana. Prana es la fuerza vital que hace penetrar al Universo en todos los niveles físico, mental, intelectual, sexual, espiritual y a la energía cósmica. Se manifiesta en nuestro interior como vigor, potencia, vitalidad, vida y espíritu.


Aunque la capa física y la capa energética se pueden explicar y experimentar de manera diferente, son inseparables, contiguas, y están interconectadas. Lo que ocurre en una de ellas, está directamente relacionado e influido por la otra. Y es aquí donde la importancia de la alineación empieza a jugar un papel importante a otro nivel. Tal y como el agua toma la forma de los conductos por los que fluye, así también lo hace la energía. El flujo es impedido donde hay bloqueos; el flujo discurre con libertad por caminos abiertos. Una alineación adecuada del cuerpo, permite por lo tanto, un flujo óptimo de la energía en el cuerpo.

La conexión entre la alineación de nuestro cuerpo y nuestro nivel de energía se vuelve mucho más perceptible con la práctica de pranayama o respiración yóguica. La respiración es el vehículo a través del cual el yogui accede al prana, la fuerza vital. Observe atentamente, que al desplomarse cuando está de pie o sentado/a, se sentirá fácilmente pesado/a y cansado/a. Su respiración se verá restringida y su energía bloqueada y disminuida. Colóquese de pie o sentado/a, recto/a con el pecho abierto y el diafragma relajado, y su respiración fluirá con más libertad, y experimentará una mayor vitalidad. A través de la alineación del cuerpo con el objetivo de crear un equilibrio físico y de incrementar el espacio interno, puede aquietar y volver más profunda su respiración, reducir la cantidad de energía que utiliza, y tener más energía a su disposición. Todo el mundo quiere más energía. La alineación es la clave.

Existe aún otro nivel en que el Yoga Iyengar nos despierta y que tiene que ver con los lazos que hay entre la alineación y la energía. Los Upanishads, que contienen revelaciones sobre las más profundas meditaciones de los antiguos sabios, nos dicen que no solo los árboles, las montañas, los ríos, el viento y las estrellas nos rodean, sino que hemos de encontrarlos también en nuestro interior.

Así, nuestros cuerpos son microcosmos del vasto e infinito macrocosmos. Nuestro cuerpo contiene la esencia de la naturaleza –y la suprema esencia de la Divinidad. Al dirigir nuestra atención hacia nuestro interior, hacia los músculos y huesos, Hacia Los órganos y la respiración, moviéndonos desde las fronteras externas hacia las fronteras internas, podemos tomar conciencia del sutil flujo de la energía que nos envuelve y que se mueve a través de nosotr@s. Estamos literalmente flotando en un amplio mar de energía, y aprendiendo a alinearnos con el flujo de todas estas corrientes, podemos desarrollar la habilidad de navegar en este mar con la misma seguridad que un hábil marinero aprende a gobernar su barco en una marea difícil.



Como de costumbre, BKS Iyengar lo dice aún mejor al escribir en su magnífico libro “Luz sobre la vida”:
-“vivimos dentro de una conciencia individual con una inteligencia limitada, sintiéndonos a menudo sol@s y castigad@s, a pesar de que existe un conducto directamente accesible hacia nuestra conciencia e inteligencia. A través de este conducto fluye el prana, uniendo nuestra individualidad al más elevado principio de la naturaleza. El pranayama nos ayuda a restaurar este conducto de manera que la inteligencia tomada de la energía del macrocosmos puede iluminar nuestro microcosmos”

Artículo de John Schumacher. Verano del 2008.
Fuente; http://iynaus.org/articles-essays/alignment
Traducción: Agnès Pérez.
Publicado en el Yoga Jwala (revista de la A.E.Y.I) nº 12.